El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz cae a mínimos por el conflicto
El paso clave para el 20% del petróleo mundial registra el tránsito de solo dos grandes buques el lunes
Foto: Quintin Soloviev · CC0 · via Wikimedia Commons
La tensión militar entre Irán y Estados Unidos ha paralizado casi por completo el estrecho de Ormuz. El tránsito de cargueros se ha desplomado a mínimos históricos mientras se intensifican las amenazas en la región. Francia ya ofrece protección defensiva para las instalaciones de la petrolera Aramco.
Gratis, en esta webCalcula cuántas acciones caben en tu riesgoEl desplome del tránsito en un punto clave
La tensión geopolítica en Oriente Medio se ha trasladado de forma directa a las rutas comerciales más importantes del planeta. El estrecho de Ormuz —un paso marítimo estratégico por el que circula aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL)— ha experimentado una parálisis casi total de su actividad comercial.
Según los últimos datos marítimos preliminares, el pasado lunes solo dos buques de carga atravesaron este estrecho. El día anterior, el domingo, se habían registrado diez embarcaciones. Estas cifras contrastan drásticamente con la normalidad operativa previa al inicio del conflicto con Irán, fechado el pasado 28 de febrero, cuando la ruta recibía una media diaria de unos 125 grandes navíos comerciales. El recuento actual no incluye aquellos barcos que puedan estar navegando con sus sistemas de identificación desconectados para evitar ser detectados por motivos de seguridad.
Bloqueo y amenazas cruzadas
Esta parálisis comercial coincide con una escalada verbal y militar en la región. La Guardia Revolucionaria de Irán, a través de su portavoz Hossein Mohebbi, ha advertido de que su país está preparado para una guerra prolongada contra Estados Unidos. Mohebbi afirmó que incorporarán nuevas armas y tácticas, señalando de forma explícita que cambiarán 'la geografía de la guerra' y que atacarán objetivos que hasta ahora no habían sido golpeados.
Por su parte, el Gobierno de Estados Unidos busca incrementar la presión económica sobre Teherán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, declaró en una entrevista en la cadena de televisión CNBC que la administración estadounidense prevé paralizar a todas las aerolíneas iraníes en todo el mundo en cuestión de días mediante la imposición de nuevas sanciones financieras. China ya ha manifestado su oposición a estas medidas, calificándolas de sanciones unilaterales ilegales.
Infraestructura petrolera bajo el foco
La inestabilidad no solo afecta a la navegación por el estrecho. En Arabia Saudí, las instalaciones de la petrolera estatal Aramco en Yanbu y el oleoducto Este-Oeste —una infraestructura crítica para la exportación de crudo— han sufrido ataques con drones que las autoridades de Riad atribuyen a milicias que operan desde Irak. Ante esta situación, el Gobierno de Francia ha ofrecido asistencia militar estrictamente defensiva para proteger estas instalaciones estratégicas, descartando de momento su participación directa en los combates contra los rebeldes hutíes de Yemen.
Este grupo rebelde, respaldado por Irán, mantiene un enfrentamiento directo con las fuerzas gubernamentales yemeníes, apoyadas a su vez por Arabia Saudí. Los combates registrados a principios de septiembre han provocado el desplazamiento de más de 130.000 personas dentro de Yemen y la huida de cerca de 3.000 refugiados hacia Djibouti, según datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur). Los últimos dos días de enfrentamientos en las provincias de Taiz, Al Jawf, Marib y Saada han dejado un balance de 154 víctimas mortales, de las cuales 118 corresponden a combatientes hutíes y 36 a militares del bando gubernamental. Adicionalmente, los ataques en la ciudad portuaria de Mokha causaron la muerte de seis civiles y heridas a otros ocho. El ministro de Exteriores de los países del G7 ha exigido a los hutíes el cese inmediato de todas las acciones militares y las amenazas a la navegación civil.
Qué significa para el inversor
Para un inversor particular, la parálisis de una vía por la que transita una quinta parte del petróleo global suele traducirse en un incremento inmediato de la volatilidad en los mercados energéticos. El desvío de buques por rutas alternativas más largas eleva de manera automática los costes de flete —el precio que se paga por el alquiler de un barco de transporte marítimo— y las primas de los seguros de carga.
Aunque el impacto inicial suele reflejarse en el precio del barril de crudo Brent, de referencia en Europa, la prolongación de estas tensiones puede presionar al alza la inflación global debido al encarecimiento del transporte de mercancías. Los analistas del sector vigilan de cerca si este estrangulamiento de la oferta energética obligará a los bancos centrales a modificar sus calendarios de bajadas de tipos de interés para contener un posible rebrote inflacionario.
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