Trump dice que Rusia y Ucrania dejarán de atacar objetivos energéticos
Ni Kiev ni el Kremlin han confirmado el acuerdo en los términos que describe el presidente estadounidense, y los datos de la AIE apuntan a otra causa para el diésel caro
Foto: Hassocks5489 · CC0 · via Wikimedia Commons
Trump anunció el lunes en Truth Social que Ucrania y Rusia han acordado dejar de atacarse las infraestructuras energéticas. Zelenski condicionó el alto el fuego energético a una garantía de Estados Unidos y el Kremlin evitó comprometerse. Según los datos de la AIE que cita El Confidencial, la caída de exportaciones de diésel del Golfo desde el inicio de la guerra con Irán duplica a la rusa.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó este lunes en su red social, Truth Social, que Ucrania ha aceptado no atacar más objetivos energéticos rusos y que Rusia ha aceptado hacer lo mismo. En el mismo mensaje añadió una lectura sobre el mercado: el precio global del diésel, dijo, lo está provocando principalmente la guerra entre Rusia y Ucrania, "no Irán".
El anuncio llegó un día después de que Trump pidiera públicamente a Volodímir Zelenski que dejara de atacar el combustible diésel en Rusia. Lo dijo ante los medios durante una visita oficial a Irlanda, antes de jugar al golf, según recoge Expansión: hay "muchísimos otros objetivos", y golpear el diésel "está perjudicando al mundo".
La petición fue posterior a una tanda de ataques ucranianos el sábado. Según Efe, recogido por Expansión, Kiev alcanzó dos plantas químicas y una fábrica de drones en las regiones rusas de Perm, Samara y Rostov, además de un depósito de petróleo, una estación de radares y un sistema Pantsir-S2.
El acuerdo no está cerrado
Aquí conviene separar el anuncio de los hechos. El Confidencial informa de que, poco después del mensaje de Trump, Zelenski publicó en X que Ucrania está dispuesta a parar sus ataques si Estados Unidos garantiza que Moscú hace lo mismo. Es decir, lo condicionó. Y dejó claro que Kiev no da por hecho que Rusia respete ese compromiso por su cuenta.
Del lado ruso, el portavoz de la Presidencia, Dmitri Peskov, fue preguntado por Reuters —según la misma información de El Confidencial— sobre si Rusia dejaría de golpear infraestructuras económicas ucranianas a cambio de que Kiev parase. Su respuesta: "No voy a contestar a la segunda parte de su pregunta".
Lo que sí hizo Peskov, según Expansión, fue celebrar el llamamiento de Trump a Kiev. Pero añadió un matiz importante para quien mire los mercados: dijo que la situación en los mercados de crudo empeora "fundamentalmente debido a la escalada en el golfo Pérsico". Es decir, el propio Kremlin apunta a Irán, no a Ucrania, como factor dominante.
Los números de la AIE dicen otra cosa
El dato más útil del material no está en ninguna declaración. El Confidencial cita cifras de la Agencia Internacional de la Energía: desde el inicio de la guerra con Irán, las exportaciones netas de diésel y gasóleo de los países del Golfo han caído en torno a un millón de barriles diarios. Las rusas han bajado en torno a medio millón de barriles diarios.
O sea: por el lado de la oferta internacional, el golpe del conflicto con Irán es aproximadamente el doble que el de la caída rusa. Eso no significa que los ataques ucranianos no cuenten —sí cuentan, y El Confidencial recuerda que han obligado a parar instalaciones y han reducido la producción de combustible, hasta el punto de que el Gobierno de Putin ha decretado restricciones a la exportación para estabilizar su mercado interno—, pero sí que la explicación que dio Trump no cuadra con las cifras que maneja la AIE.
Por qué afecta a una cartera
El contexto de precios que describe Expansión: los ataques que Estados Unidos e Israel lanzaron sobre Irán el 28 de febrero han derivado en el cierre de facto del estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo y el gas mundiales. El crudo ha vuelto a superar los 100 dólares, el galón de gasolina se mantiene por encima de los cuatro dólares en las gasolineras estadounidenses y el diésel está, según Expansión, en máximos históricos.
Para un inversor particular, esto toca tres cosas a la vez sin que haya que comprar ni vender nada para notarlo. Primero, la inflación: el diésel es el combustible del transporte de mercancías, y su precio se filtra al resto de la cesta. Segundo, la política monetaria, porque los bancos centrales miran esa inflación. Y tercero, la política: Trump afronta las elecciones de medio mandato de noviembre con una popularidad tocada precisamente por el precio de los hidrocarburos, según Expansión. Eso explica el incentivo para señalar a Ucrania. Explicar el incentivo no es lo mismo que demostrar la intención, y aquí solo hay lo primero.
Lo que no se sabe
No se sabe si hay acuerdo. Ninguna de las dos fuentes recoge una confirmación rusa ni una confirmación ucraniana en los términos que describe Trump: hay una condición de Zelenski y una negativa a responder de Peskov.
No se sabe cuándo empezaría a aplicarse, ni qué se considera exactamente "objetivo energético", ni quién lo verifica. El material no lo dice.
Tampoco se sabe cómo evolucionará el estrecho de Ormuz. Trump afirmó el lunes, también en Truth Social, que Irán quiere un acuerdo "rápido y a toda costa" y que decidirá si Estados Unidos participa. Es una declaración, no un hecho consumado.
Y no hay en el material ninguna serie de precios del diésel ni del Brent con fechas: solo los niveles puntuales citados arriba. Sin serie, no se puede afirmar cuánto de la subida corresponde a cada frente.
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