ECONOMIA

Elecciones en Brasil: el impacto de la subasta de gasto en los mercados

El empate demoscópico entre Lula y Bolsonaro desata promesas fiscales que los activos financieros relativizan.

23 de octubre de 2026 8 min de lectura 2 fuentes #brasil#elecciones#deuda publica#gasto fiscal

Foto: Jebulon · CC0 · via Wikimedia Commons

A tres días de la votación decisiva, las encuestas sitúan a Lula da Silva y Flávio Bolsonaro en empate técnico con una brecha de un punto o menos. Ambos candidatos han multiplicado sus compromisos de subsidios y control de precios para captar votos indecisos. Los inversores mantienen la calma sobre la deuda y la divisa brasileña al asumir que el futuro gobierno no podrá aplicar tales promesas.

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La recta final electoral y las encuestas

A tres días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, los sondeos de intención de voto confirman una situación de empate técnico entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el candidato opositor Flávio Bolsonaro. En el registro de Datafolha, ambos aspirantes figuran igualados en el 50%, un movimiento que neutraliza la ventaja de 3 puntos que mantenía Bolsonaro hace una semana. En el estudio de la empresa Quaest, la distancia a favor de Flávio Bolsonaro se sitúa en 1 punto, tras haber caído desde los 2 puntos de margen registrados la semana previa. Por su parte, la medición de BTG/Mexus reduce esa diferencia a 0,6 puntos a favor del aspirante conservador. En la primera vuelta, Bolsonaro se impuso con una ventaja de 2 puntos sobre el actual mandatario.

El estrechamiento de los márgenes coincide con cambios en la valoración de los líderes políticos. En el sondeo de Quaest, el nivel de rechazo hacia Lula da Silva bajó del 52% al 47%, mientras que la desaprobación de Flávio Bolsonaro aumentó tras el debate televisado del pasado domingo. A sus 80 años, el actual presidente intensificó su presencia en plataformas digitales y vídeos personales bajo la coordinación de André Janones, quien sufrió una arritmia cardíaca tras el encuentro televisivo. Al mismo tiempo, la intervención de Javier Milei en la campaña, calificando el martes a Lula de ladrón izquierdista y sugiriendo la posibilidad de un fraude electoral, provocó la queja de la Cancillería brasileña y llevó a Bolsonaro a distanciar su discurso de las propuestas de ajuste radical asociadas al mandatario argentino.

El contexto y los antecedentes de la pugna electoral

El pulso por la presidencia de Brasil enfrenta a dos bloques políticos con bases sociales muy delimitadas. Flávio Bolsonaro, vinculado a sectores evangélicos y con sintonía con Donald Trump en Estados Unidos, canaliza el voto de castigo hacia el ejecutivo actual y el malestar de amplios sectores de la población. Su candidatura arrastra sin embargo resistencias en zonas urbanas por sus vínculos en Río de Janeiro y por una percepción de agresividad verbal que sus rivales explotan en campaña.

Lula da Silva representa a la izquierda tradicional del Partido de los Trabajadores. Pese a las políticas de reducción de la pobreza desplegadas en sus mandatos anteriores, su figura despierta rechazo en la clase media y entre sectores de rentas bajas identificados con valores conservadores. Para ganar, Lula debe superar una pauta constante: en el sistema democrático brasileño, ningún aspirante que haya perdido la primera vuelta electoral ha logrado remontar y vencer en la votación definitiva. Tras la ventaja inicial de 2 puntos obtenida por Bolsonaro, la estrategia de Lula ha consistido en movilizar el voto urbano mediante actos multitudinarios y reducir su tasa de desaprobación popular.

El mecanismo: promesas fiscales y prima de riesgo

Cuando una contienda electoral entra en una fase de máxima igualdad, los incentivos de los candidatos se desplazan hacia el corto plazo. En lugar de defender la disciplina en las cuentas públicas, ambas campañas han optado por ofrecer concesiones económicas directas al electorado, en una dinámica de subasta de gasto público. Lula da Silva ha defendido incrementos en subsidios sociales, regulaciones en los precios y apoyos al coste de los carburantes. Flávio Bolsonaro, que durante los meses previos abanderaba la contención del gasto, ha abandonado ese discurso para respaldar también medidas de desembolso estatal, subsidios y medidas sobre los combustibles.

En macroeconomía, el compromiso de un aumento estructural del gasto público sin una vía clara de ingresos suele activar señales de alarma en los mercados de renta fija y divisas. El mecanismo funciona a través de varios eslabones interconectados:

El déficit fiscal mide la diferencia negativa entre lo que un Estado ingresa y lo que gasta en un ejercicio. Si el gobierno aumenta los subsidios a los combustibles y las transferencias de dinero sin subir impuestos, la brecha presupuestaria debe cubrirse mediante la emisión de bonos soberanos, que son títulos de deuda pública emitidos por el Tesoro nacional.

Cuando el volumen de deuda se eleva, los inversores institucionales exigen un tipo de interés más alto para prestar su capital, lo que se conoce como prima de riesgo. Un mayor coste de la deuda encarece la financiación de todo el país, frena la inversión productiva de las empresas privadas y presiona a la baja la cotización de la divisa local, el real brasileño. Una divisa débil, a su vez, encarece las importaciones y alimenta la inflación, obligando al banco central a mantener los tipos de interés oficiales en cotas más altas durante más tiempo.

Sin embargo, las cotizaciones bursátiles y los bonos brasileños no han sufrido correcciones por estas promesas de relajación fiscal. La razón detrás de este comportamiento radica en el escepticismo de los operadores financieros: los mercados descartan que los compromisos de campaña vayan a materializarse una vez constituido el nuevo gobierno. Los gestores de fondos asumen que las restricciones presupuestarias y el equilibrio de fuerzas parlamentario obligarán al vencedor a moderar su programa económico al asumir el poder.

Los datos clave del pulso electoral

  • 50%: nivel de voto atribuido a Lula da Silva y a Flávio Bolsonaro en el estudio de Datafolha, donde la semana previa Bolsonaro registraba una ventaja de 3 puntos.
  • 1 punto: diferencia favorable a Flávio Bolsonaro según el sondeo de Quaest, frente a los 2 puntos de margen que tenía siete días antes.
  • 0,6 puntos: ventaja de Flávio Bolsonaro sobre Lula da Silva en la encuesta elaborada por BTG/Mexus.
  • 2 puntos: margen por el que Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta electoral.
  • 47%: tasa de rechazo hacia Lula da Silva registrada por Quaest, tras descender desde el 52% previo.
  • 80 años: edad del presidente Lula da Silva durante la presente campaña.

Qué significa para una cartera de inversión o una empresa

Para quien mantiene exposición a fondos de inversión de mercados emergentes o empresas con negocio en Latinoamérica, el escenario brasileño plantea varias derivadas directas.

En primer lugar está el riesgo divisa. Si tras la votación el candidato ganador intenta aplicar los subsidios a combustibles y el gasto comprometido, el banco central se verá forzado a defender el valor del real mediante tipos de interés elevados. Para una empresa con filiales en Brasil, una moneda volátil distorsiona la repatriación de beneficios y encarece la compra de maquinaria o suministros en dólares o euros.

En segundo lugar se sitúa el coste del crédito corporativo. Las empresas brasileñas que emiten bonos o solicitan préstamos bancarios ven sus tipos de interés directamente ligados al rendimiento del bono soberano de referencia. Si el mercado comprueba que la relajación fiscal no era mera retórica electoral sino una política gubernamental real, los precios de los bonos caerán y sus rentabilidades subirán. Esa subida repercute de inmediato en los costes financieros del tejido empresarial, reduciendo los márgenes de beneficios operativos.

Por último, la desconexión actual entre los programas de los partidos y la reacción de los inversores implica una prima de volatilidad latente. Los precios de las acciones reflejan la expectativa de que el ganador no aplicará su programa fiscal de campaña. Si esa premisa resulta incorrecta y el nuevo ejecutivo aprueba aumentos de gasto desfinanciados, el ajuste en las valoraciones bursátiles será rápido.

Qué puede pasar ahora: escenarios en juego

La evolución económica de Brasil en los próximos meses depende de dos escenarios principales:

El primer escenario es una victoria de Flávio Bolsonaro. De confirmarse la tendencia que le otorga entre 0,6 y 1 punto de ventaja en Quaest y BTG/Mexus, el candidato de la derecha consolidará su triunfo en primera vuelta. En ese caso, la atención del mercado se centrará en si retoma su perfil inicial de disciplina fiscal o si mantiene las partidas de gasto prometidas en la última semana. Si nombra un equipo económico ortodoxo y descarta el control de precios de combustibles, los activos brasileños podrían experimentar estabilidad en su cotización. Si, por el contrario, prevalece el gasto comprometido para mantener su base popular, la deuda soberana afrontará presiones vendedoras.

El segundo escenario es una victoria de Lula da Silva, apoyada en el empate al 50% de Datafolha y en la reducción de su tasa de desaprobación. Esta opción supondría romper el patrón no revertido en la democracia brasileña, donde quien pierde la primera vuelta no gana la segunda. En el plano económico, una reelección obligará a clarificar de inmediato la financiación de los subsidios sociales y las medidas de precios. El margen de maniobra de Lula dependerá de su capacidad para negociar con un Congreso dividido sin deteriorar las metas de déficit público.

Lo que falta por saber

El escrutinio del domingo despejará si el impulso reciente de Lula da Silva en los sondeos es suficiente para neutralizar la ventaja de Flávio Bolsonaro. En las semanas posteriores a la votación, la designación de los ministros de Hacienda y Planificación y la presentación del marco presupuestario para el próximo ejercicio confirmarán si los compromisos de gasto sobre subsidios y combustibles se transforman en leyes o quedan como recursos tácticos de campaña.

De dónde sale esto

  1. Las encuestas confirman el empate técnico entre Lula y Bolsonaro a tres días de las eleccioneslavanguardia-internacional
  2. Bolsonaro cae un punto y mantiene el empate técnico con Lula a cuatro días de las presidencialeselpais-internacional

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