Bitcoin como aval: Sui lanza un sistema para captar fondos institucionales
La plataforma Hashi debuta con compromisos de capital de 500 millones de dólares
Foto: FlippyFlink · CC BY-SA 4.0 · via Wikimedia Commons
La red Sui prepara el lanzamiento de Hashi, un protocolo que permitirá a grandes inversores usar sus bitcoines como garantía para pedir préstamos sin sacarlos de su propia red de origen. La iniciativa arranca este mes con un respaldo inicial comprometido de 500 millones de dólares de más de 20 socios del sector.
Gratis, en esta webCalcula si tu forma de operar gana dineroLa red de bloques de capa 1 Sui —una infraestructura principal e independiente que procesa y registra sus propias transacciones— está a punto de activar un nuevo protocolo denominado Hashi. Este sistema busca resolver uno de los grandes problemas de los inversores institucionales: cómo rentabilizar sus reservas de bitcoin sin asumir el riesgo de moverlos a otras redes menos seguras. La plataforma se activará por fases a finales de este mes de octubre de 2026 y comenzará a operar con compromisos de capital que ascienden a 500 millones de dólares, aportados por una coalición de más de 20 socios del sector de las criptomonedas.
Cómo funciona el sistema sin mover los bitcoines
Hasta ahora, para utilizar bitcoin en las finanzas descentralizadas —servicios financieros que operan sin intermediarios tradicionales como los bancos—, los propietarios debían transferir sus activos a través de puentes hacia otras cadenas de bloques. Este proceso suele implicar riesgos de seguridad y la pérdida del control directo sobre las claves privadas.
El diseño de Hashi evita este paso. El inversor deposita y bloquea sus bitcoines en una dirección de custodia directamente dentro de la propia red de Bitcoin. Esta dirección está protegida por un sistema multifirma de dos de dos (un método de seguridad criptográfica que requiere la firma digital de dos partes independientes para autorizar cualquier movimiento de fondos). En este caso, las dos partes son el usuario y los validadores de Hashi.
Una vez congelados los bitcoines en su red nativa, el protocolo emite un equivalente digital llamado hBTC en la red Sui. Este activo funciona como un vale o recibo digital garantizado directamente por el depósito original. Con estos vales, las aplicaciones financieras de Sui pueden ofrecer servicios de crédito, préstamos y negociación de activos. Cuando el inversor decide retirar su dinero, el vale hBTC se destruye de forma permanente en Sui, lo que activa la liberación de los bitcoines originales en su red de origen. Para evitar movimientos sospechosos de las garantías, el sistema cuenta además con una capa independiente de vigilancia diseñada para ralentizar las transacciones dudosas.
Para cumplir con los estándares de cumplimiento normativo exigidos por las instituciones, el protocolo ha sido auditado externamente de forma rigusa. La empresa de seguridad Certora ha verificado el código de los contratos inteligentes, mientras que la firma CommonPrefix ha revisado la criptografía utilizada en el protocolo de computación multipartita.
El objetivo: movilizar un billón de dólares inactivos
Según los cálculos de los desarrolladores de Sui, existen aproximadamente un billón de dólares (en la escala europea, equivalente al billón español de doce ceros) en bitcoines que actualmente permanecen completamente inactivos en carteras de inversión. Las empresas y los fondos institucionales suelen mantener estos activos parados debido a la falta de herramientas seguras que cumplan con los estándares regulatorios para poder utilizarlos.
El uso de préstamos respaldados por criptoactivos está cambiando en los últimos tiempos. Tradicionalmente, estas operaciones se utilizaban para realizar operaciones especulativas dentro del propio mercado digital. Sin embargo, los datos del sector muestran que los propietarios de bitcoin utilizan cada vez más estos créditos para cubrir gastos del mundo real, como la adquisición de inmuebles, el pago de matrículas universitarias o la financiación de capital circulante para empresas.
Lo que todavía no se sabe
La puesta en marcha de esta tecnología se realizará de forma gradual a lo largo de las próximas semanas, pero aún quedan detalles por confirmar sobre su implantación real. El principal interrogante es el ritmo al que esos 500 millones de dólares de capital comprometido se transformarán en depósitos reales y efectivos dentro de la plataforma. Al tratarse de compromisos previos y no de fondos depositados de forma inmediata, la liquidez real dependerá de la velocidad de integración de los socios institucionales. Asimismo, la eficacia de la capa de seguridad ante posibles intentos de explotación del contrato inteligente solo se podrá comprobar una vez que el sistema empiece a procesar transacciones reales en su red principal.
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