Telefonía móvil por satélite: la alianza europea frente a Starlink
Las grandes operadoras preparan una puja conjunta por el espectro de 2 GHz para dar cobertura directa a terminales ordinarios.
Foto: Razvan Socol · CC BY-SA 3.0 · via Wikimedia Commons
Telefónica, Orange, Vodafone y Deutsche Telekom han firmado una carta de intenciones para pujar juntas por frecuencias satelitales en la Unión Europea. La tecnología Direct-to-Device permite conectar teléfonos convencionales a satélites sin antenas accesorias, un terreno donde Starlink acelera su despliegue comercial.
Gratis, en esta webCalcula cuántas acciones caben en tu riesgoCuatro grupos de telecomunicaciones que concentran las mayores cuotas de mercado en España, Alemania, Francia y el Reino Unido han firmado una carta de intenciones para acudir juntos a la próxima subasta de espectro radioeléctrico en la Unión Europea. Telefónica, Deutsche Telekom, Orange y Vodafone buscan asegurarse frecuencias para ofrecer servicios móviles por satélite (MSS) orientados a terminales ordinarios, una tecnología conocida como Direct-to-Device (D2D).
El sistema permite que un teléfono inteligente convencional reciba voz, mensajes de texto y datos directamente desde satélites en órbita terrestre baja, sin requerir modificaciones técnicas en el terminal ni antenas parabólicas en tierra. Para los operadores, el despliegue sirve para cubrir zonas rurales sin cobertura terrestre y dar redundancia a servicios críticos de la administración.
La banda en disputa y las reglas de Bruselas
El movimiento se centra en la banda de 2 gigahercios (GHz), cuyas concesiones actuales —en manos de las firmas estadounidenses Viasat y EchoStar— vencen en mayo de 2027. La propuesta regulatoria elaborada por la Comisión Europea plantea dividir ese espectro en tres bloques de 10 megahercios (MHz) cada uno.
El reparto diseñado por el Ejecutivo comunitario reserva un tercio del espectro con carácter prioritario a entidades bajo control societario mayoritario de empresas de los 27 Estados miembros, con sede ejecutiva en la región. Un segundo bloque de 10 MHz se asignará a comunicaciones gubernamentales vinculadas al programa público IRIS², mientras que el tercio restante saldrá a concurso abierto a la competencia internacional. La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) ya ha formulado objeciones por la reserva impuesta a operadores extracomunitarios.
Un modelo sin constelación propia
La estrategia de las cuatro operadoras descarta construir o lanzar satélites propios. El consorcio asumirá el coste de las licencias, las funciones de coordinación técnica y el despliegue de las estaciones terrestres de enlace. La provisión de la capacidad orbital se subcontratará a un socio especializado mediante concurso.
La estadounidense AST SpaceMobile se perfila como la principal opción técnica al contar ya con acuerdos bilaterales previos con Telefónica y Vodafone. Sin embargo, el encaje societario presenta dificultades: Vodafone mantiene una filial conjunta al 50% con AST SpaceMobile, una estructura que el borrador comunitario no acepta como entidad bajo control europeo si la mitad del capital procede de fuera del bloque. Deutsche Telekom, por su parte, mantiene acuerdos comerciales vigentes con la propia Starlink en varios de sus mercados.
La brecha operativa hasta 2029
La premura del consorcio responde a la ventaja operativa de SpaceX. Su división Starlink dispone de más de 5.000 satélites en órbita terrestre baja (LEO) y hace diez días obtuvo la autorización de la FCC para comercializar servicios móviles en Estados Unidos, lo que desencadenó caídas bursátiles en el sector de telecomunicaciones a escala internacional.
Frente a esa red privada, Europa no cuenta con ninguna constelación comercial LEO en servicio que soporte telefonía móvil directa. El proyecto soberano IRIS² prevé desplegar 348 satélites con un presupuesto que supera los 15.000 millones de euros, pero su puesta en servicio completa no llegará hasta 2029. Esa distancia de dos años entre el vencimiento de las licencias actuales en mayo de 2027 y la disponibilidad de IRIS² sitúa a las operadoras ante la necesidad técnica de alquilar capacidad transitoria a constelaciones de Estados Unidos para no perder cuota frente a Starlink.
Qué falta por saber
El Parlamento Europeo y el Consejo deben votar el borrador legislativo de la Comisión antes de mayo de 2027 para que el reparto de los tres bloques entre en vigor. En paralelo, la Dirección General de Competencia de la Unión Europea tendrá que autorizar la creación del consorcio conjunto entre las cuatro operadoras dominantes del continente, mientras el grupo define qué socio satelital se adjudica el contrato orbital.
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