ECONOMIA

Israel afronta un bloqueo político que eleva la prima de riesgo

El avance histórico de los partidos árabes abre un escenario de ingobernabilidad y parálisis fiscal

28 de octubre de 2026 6 min de lectura 2 fuentes #israel#elecciones#deuda soberana#riesgo pais

Foto: Leonhard Lenz · CC0 · via Wikimedia Commons

Los sondeos de las elecciones israelíes dibujan un parlamento fragmentado donde ningún bloque tradicional alcanza la mayoría. Los partidos árabes logran una proyección récord de 17 escaños, pero los vetos cruzados dificultan cualquier alianza estable, amenazando la estabilidad presupuestaria del país.

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El recuento de los comicios parlamentarios en Israel aboca al país a una situación de bloqueo político complejo. Con la mitad de la Knesset —el parlamento israelí de 120 escaños— bajo el escrutinio de los sondeos de salida, el bloque de derechas liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu sumaría 54 escaños, mientras que la alianza opositora de centro de Gadi Eisenkot obtendría 49. Ninguno de los dos alcanza la mayoría absoluta de 61 escaños necesaria para gobernar. La gran sorpresa de la jornada la protagonizan los partidos de representación árabe (la Lista Conjunta y Ra'am), que proyectan un récord histórico de 17 escaños combinados. Aunque la aritmética sitúa a estos partidos como la clave teórica para desatascar la situación, la herencia de vetos ideológicos dificulta enormemente la formación de un ejecutivo estable.

El peso de la historia y los precedentes de coalición

Para entender la relevancia de esta fragmentación parlamentaria es necesario mirar atrás. En el sistema político israelí, los partidos de la minoría árabe han sido históricamente marginados de las grandes decisiones y de las tareas de gobierno debido al consenso sionista mayoritario. Este veto informal se fundamenta en la desconfianza hacia formaciones que cuestionan el carácter estrictamente judío del Estado.

Sin embargo, la historia registra excepciones muy puntuales. Durante las legislaturas lideradas por el primer ministro Yitzhak Rabin en las décadas de 1970 y 1990, las formaciones árabes apoyaron de forma externa al ejecutivo para sostener mayorías laboristas sin llegar a integrarse en los ministerios. El hito más reciente y directo ocurrió tras los comicios de 2021, cuando el partido árabe de carácter islamista moderado Ra'am dio el paso de integrarse formalmente en la coalición gubernamental de corta duración que encabezaron Naftali Bennett e Yair Lapid entre 2021 y 2022. Aquel experimento demostró que la cooperación directa era numéricamente posible, pero la fragilidad de la alianza acabó por hacer caer al ejecutivo tras apenas un año de andadura.

En la campaña actual, el líder de Ra'am, Mansour Abbas, ha vuelto a mostrar disposición para respaldar un eventual gobierno de Eisenkot bajo la condición expresa de que la gestión de la seguridad interna en las localidades árabes quede en manos de su formación. Como gesto de pragmatismo, Abbas ha incluido al legislador judío Yoav Segalovitz como número dos en su lista electoral. Por su parte, los líderes de la Lista Conjunta, Yousef Jabareen y Ahmad Tibi, han expresado su voluntad de utilizar su fuerza parlamentaria para propiciar la caída del bloque de Netanyahu, aunque no está claro si estarían dispuestos a firmar un pacto de coalición gubernamental completo.

Cómo afecta la inestabilidad política a las finanzas del Estado

El funcionamiento de un sistema parlamentario proporcional exige que, para aprobar cualquier ley de calado —y muy especialmente los Presupuestos Generales del Estado—, el Gobierno cuente con el apoyo de la mayoría absoluta de la cámara. Cuando la fragmentación es tan elevada que es imposible pactar un programa común, el país entra en un escenario de prórroga presupuestaria y parálisis administrativa.

Para un inversor particular, este mecanismo político se traduce de forma directa en un aumento del riesgo país. Cuando los gobiernos no pueden aprobar presupuestos, las agencias de calificación crediticia —las entidades privadas dedicadas a evaluar la capacidad de un Estado para pagar sus deudas— suelen rebajar la nota de solvencia del país. Una menor calificación crediticia incrementa la prima de riesgo, que es el sobrecoste que debe pagar un Estado para financiarse en los mercados financieros internacionales en comparación con los activos considerados seguros, como los bonos alemanes o estadounidenses.

Si el coste de financiación pública se dispara, el Estado debe destinar más recursos fiscales al pago de intereses de su deuda soberana —los títulos de renta fija que emite el gobierno— en lugar de invertirlos en infraestructuras, tecnología o defensa. Esto, a su vez, drena liquidez de la economía local y presiona a la baja la cotización de la divisa nacional, el séquel, encareciendo las importaciones y alimentando las tensiones inflacionistas.

Datos clave del escenario electoral

  • 120 escaños: El tamaño total de la Knesset, el parlamento unicameral de Israel.
  • 54 escaños: La fuerza proyectada por el bloque de derechas y partidos religiosos que lidera Benjamin Netanyahu.
  • 49 escaños: Los diputados que obtendría la alianza de centro de la oposición liderada por Gadi Eisenkot.
  • 17 escaños: El resultado récord proyectado para la suma de las fuerzas árabes (Lista Conjunta y Ra'am).
  • 66 escaños: La suma matemática que alcanzaría una hipotética alianza entre el bloque opositor de Eisenkot y los partidos árabes.

Qué significa este bloqueo para los inversores particulares

El prolongado clima de incertidumbre tiene implicaciones tangibles para quienes mantienen activos israelíes en cartera o invierten a través de fondos cotizados o ETF (fondos de inversión que cotizan en bolsa de la misma forma que una acción ordinaria) que replican índices de Oriente Próximo.

En primer lugar, la volatilidad de la divisa es el canal de transmisión más rápido. Un séquel débil penaliza la rentabilidad de las inversiones extranjeras cuando estas se convierten a euros. En segundo lugar, el sector tecnológico local, conocido globalmente como el motor del crecimiento del país, depende en gran medida del capital riesgo extranjero. Los fondos internacionales de inversión suelen congelar o retrasar sus rondas de financiación cuando no hay un marco regulatorio claro o cuando la parálisis presupuestaria amenaza los incentivos fiscales a la innovación.

Por último, el mercado de renta fija se ve directamente afectado. Si la prima de riesgo sube, los precios de los bonos soberanos existentes caen, lo que genera pérdidas latentes para los inversores que tengan estos títulos en su cartera de renta fija a medio y largo plazo.

Los escenarios posibles tras las elecciones

El devenir económico de las próximas semanas dependerá estrictamente de cuál de estas tres vías políticas acabe imponiéndose:

  • Escenario A: Bloqueo prolongado y repetición electoral. Si el veto mutuo entre las fuerzas de centro y los partidos árabes se mantiene, y Netanyahu no consigue atraer a ningún tránsfuga de las filas opositoras, el país se verá abocado a un nuevo proceso electoral en pocos meses. Este escenario perpetúa la prórroga presupuestaria y es el que mayor castigo suele recibir por parte de las agencias de calificación crediticia debido a la ausencia total de dirección económica.
  • Escenario B: Un gobierno de minoría con apoyos externos. Gadi Eisenkot podría intentar formar un ejecutivo con sus socios tradicionales (como Naftali Bennett, de la alianza Juntos, y Avigdor Liberman, de Yisrael Beytenu) sustentado desde fuera de la coalición por los votos de los partidos árabes. Aunque este escenario evitaría nuevas elecciones, la debilidad intrínseca de un pacto de estas características sometería cada votación económica a una negociación constante, lo que dificulta la aprobación de reformas estructurales complejas.
  • Escenario C: Gran coalición o deserciones hacia el bloque de Netanyahu. Consiste en la ruptura de la disciplina de bloque de algunos diputados o en la creación de un gobierno de unidad nacional que prescinda de los extremos. Históricamente, los mercados financieros tienden a recibir esta opción con subidas a corto plazo, al considerar que un ejecutivo de concentración ofrece mayor estabilidad fiscal y predictibilidad regulatoria.

De dónde sale esto

  1. Why Arab parties may not be the ‘kingmakers’ in this Israeli electionaljazeera-todo
  2. Arab parties ‘have woken up’: Israel's uncertain election may deliver surprise kingmakersfrance24-en

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