El gas vuelve a los 100 euros: el bloqueo en Ormuz vacía las reservas
La Unión Europea afronta la temporada invernal con el almacenamiento más bajo desde 2013.
Foto: Gordon Leggett · CC BY-SA 4.0 · via Wikimedia Commons
El precio del gas natural en Europa ha alcanzado los 100 euros por megavatio hora debido al bloqueo del estrecho de Ormuz. Con los depósitos al nivel más bajo en una década, la competencia global por el combustible licuado amenaza con mantener la presión alcista hasta 2027.
Gratis, en esta webCalcula cuántas acciones caben en tu riesgoEl retorno a los tres dígitos: lo que está pasando ahora
El precio del gas natural en el mercado mayorista europeo ha regresado a una cota que no se registraba desde el peor momento de la crisis energética de hace dos años. El megavatio hora (MWh) —la unidad de medida estándar en el comercio de energía— ha alcanzado los 100 euros. Para encontrar un nivel similar hay que remontarse al año 2022, cuando la interrupción del suministro ruso tras la invasión de Ucrania desestabilizó por completo el sistema energético del continente. Esta subida responde a la advertencia de la Agencia Internacional de la Energía (AIE): la Unión Europea afronta la temporada de calefacción con el nivel de reservas almacenadas más bajo registrado en estas fechas desde el año 2013.
La situación sobre el terreno revela una fuerte disparidad geográfica dentro de las fronteras europeas. Mientras que la media de almacenamiento del continente se sitúa en un discreto 74,5%, potencias industriales clave se encuentran en una posición de vulnerabilidad. Alemania cuenta con sus depósitos al 61% de su capacidad total, y los Países Bajos registran un 66%. En el extremo opuesto, España muestra una situación más desahogada, con sus reservas al 80,3% de capacidad. Sin embargo, en un mercado integrado, la debilidad de los principales motores económicos arrastra al conjunto de la Eurozona. Además, la AIE estima que la oferta de gas sufrirá una caída del 3% este año, lo que representa la mayor reducción de suministro de la que se tiene registro.
El origen del corte: la desconexión con Oriente Próximo
Para entender la magnitud del problema, es necesario analizar de dónde proviene el gas que consume Europa tras la ruptura comercial con Rusia. En el periodo comprendido entre 2021 y 2023, la pérdida del gas ruso por gasoducto supuso una reducción de 110.000 millones de metros cúbicos para la Unión Europea. Para cubrir esa brecha, el continente aceleró su dependencia del gas natural licuado (GNL), que es el gas natural procesado para ser transportado en estado líquido mediante barcos metaneros.
Esta dependencia logística ha trasladado el foco de vulnerabilidad de las fronteras terrestres a las rutas marítimas globales. La escalada bélica en Irán y el consiguiente bloqueo de tráfico en el estrecho de Ormuz han provocado un corte drástico en el suministro global. Este estrecho es un punto de paso estratégico: antes de que estallara el conflicto, Qatar utilizaba esta ruta para exportar el 20% de todo el gas natural consumido a nivel mundial. Esta producción qatarí cubría el 10% del consumo de Europa, el 30% del de China y el 40% del de la India.
Entre los meses de marzo y octubre de este año, los cargamentos conjuntos de GNL procedentes de Qatar y de los Emiratos Árabes Unidos que transitan por este paso disminuyeron en 60.000 millones de metros cúbicos. Aunque este volumen de pérdida no llega a alcanzar la magnitud del choque con Rusia, representa un golpe de gran calado para un mercado que ya operaba al límite de su capacidad de transporte.
El mecanismo físico y financiero que encarece el gas
El encarecimiento del gas natural no se debe únicamente a la ley de la oferta y la demanda sobre el papel; obedece a limitaciones físicas muy concretas y a la estructura financiera del mercado energético.
En primer lugar, los depósitos de almacenamiento subterráneo de gas no funcionan como depósitos de agua tradicionales donde el recurso se puede extraer a un ritmo constante hasta que se vacían por completo. Los depósitos de gas suelen ser estructuras geológicas profundas, como yacimientos de petróleo agotados o acuíferos salinos. Para extraer el gas, se necesita que el propio yacimiento mantenga una presión física elevada. La AIE señala que si las reservas caen por debajo del 30% de la capacidad operativa, la presión disminuye notablemente y, por tanto, la velocidad a la que se puede extraer el gas se reduce. Esto significa que, incluso si queda gas en el subsuelo, un país puede ser incapaz de bombearlo con la suficiente rapidez para cubrir un pico de consumo repentino provocado por una ola de frío.
En segundo lugar, se produce un fenómeno de arbitraje internacional. Al reducirse la oferta global de GNL en casi 20.000 millones de metros cúbicos debido al bloqueo de Ormuz, la competencia entre los países importadores de Asia y los de Europa se ha intensificado. Ambos bloques dependen de los mismos barcos de GNL. El precio en el mercado europeo se ha multiplicado por tres en comparación con los niveles previos al conflicto debido a la necesidad de atraer esos barcos hacia los puertos del continente, superando las ofertas de los compradores asiáticos.
Por último, esta tensión se refleja ya en la curva de futuros, que es la representación gráfica de los precios de los contratos de entrega en fechas venideras. Actualmente, los contratos de gas para entrega en el mes de mayo cotizan a un precio superior al de los contratos de entrega inmediata. Esto revela que las empresas comercializadoras prevén que la escasez no será un bache invernal pasajero, sino que la necesidad de reponer los depósitos para preparar el invierno de 2027 mantendrá el mercado tensionado durante todo el próximo año.
Los datos fundamentales de la crisis
- 100 euros por MWh: El precio alcanzado por el gas natural en el mercado mayorista europeo.
- 74,5%: El nivel medio de reservas de gas con el que la Unión Europea afronta la temporada de frío.
- 60.000 millones de metros cúbicos: La caída en los cargamentos de GNL procedentes de Qatar y Emiratos Árabes Unidos entre marzo y octubre de este año.
- 3%: El descenso estimado de la oferta mundial de gas natural para este año, la mayor caída registrada.
- 1,5%: La reducción prevista de la demanda mundial de gas, concentrada en un 90% en los sectores eléctrico, energético e industrial.
Qué significa esta tensión para tu cartera o tu negocio
Para el inversor particular, esta crisis energética sostenida altera las valoraciones de las empresas cotizadas a través de varios canales directos. Las compañías con un uso intensivo de energía en sus procesos de producción, como las químicas, las metalúrgicas y los fabricantes de cemento, verán sus márgenes operativos presionados por el encarecimiento de su principal insumo. Si no son capaces de trasladar este aumento de costes a sus clientes, sus beneficios sufrirán.
Por el lado de la demanda, la contracción del 1,5% prevista por la AIE muestra que las empresas ya están reaccionando. En Asia, la pérdida de competitividad del gas ha provocado que el sector eléctrico desvíe parte de su generación hacia el carbón, una alternativa más económica pero con un impacto ambiental superior. En Europa, la reducción del consumo industrial refleja una ralentización de la actividad productiva. Los inversores deben vigilar la resiliencia de las empresas de servicios públicos (utilities) y de aquellas firmas de infraestructuras energéticas que gestionan terminales de regasificación, las cuales ganan protagonismo en un entorno donde cada metro cúbico de GNL importado se disputa al céntimo.
Escenarios posibles para el año 2027
El mercado del gas se moverá en los próximos meses en función de dos variables principales: la severidad del clima invernal y la evolución del bloqueo de Ormuz. Se plantean tres escenarios claros:
- Escenario de invierno gélido y bloqueo persistente: Si el continente sufre olas de frío extremo continuas y el paso de Ormuz sigue cerrado, la AIE advierte que las reservas de gas de la Unión Europea podrían descender por debajo del 10% de su capacidad operativa al terminar el invierno. Esto marcaría un mínimo sin precedentes y dejaría a la economía europea expuesta a cortes puntuales de suministro y a precios elevados durante la campaña de recarga de depósitos en el verano de 2027.
- Escenario de invierno templado y escasez prolongada: Si las temperaturas se mantienen dentro de la media histórica, los inventarios podrían finalizar el invierno en niveles bajos pero manejables (en torno al 30%). No obstante, la necesidad de reponer las existencias durante la primavera y el verano obligará a Europa a competir agresivamente con Asia por los cargamentos de GNL, manteniendo los precios mayoristas elevados y constantes en torno a los niveles actuales.
- Escenario de destrucción de demanda industrial: Si los precios permanecen de manera sostenida por encima de los 100 euros por MWh, la industria europea podría optar por paradas de producción prolongadas. Esto reduciría la presión sobre las reservas, pero a costa de una contracción de la actividad manufacturera y un impacto negativo en el crecimiento económico general de la Eurozona.
Lo que falta por saber
La evolución meteorológica del mes de diciembre en el norte de Europa y en las principales economías asiáticas aportará el primer dato real sobre la velocidad de vaciado de los almacenes subterráneos. Asimismo, los registros de carga de metaneros en las terminales qataríes de las próximas semanas confirmarán si las rutas alternativas que evitan el estrecho de Ormuz son capaces de aliviar, aunque sea de forma parcial, la falta de suministro global.
De dónde sale esto
Antes de irte, gratis
Calcula cuántas acciones caben en tu riesgo
Capital, riesgo por operación, entrada y stop: te dice cuánto comprar y cuánto pierdes si salta. Gratis y sin registro.
Hacer la cuenta