ECONOMIA

Drones en el Cuerno de África: la tensión que amenaza al Nilo

El conflicto entre Sudán y Etiopía eleva la inestabilidad en la cuenca del río y amenaza infraestructuras clave.

5 de noviembre de 2026 8 min de lectura 2 fuentes #geopolitica#sudan#etiopia#nilo

Foto: Wikideas1 · CC0 · via Wikimedia Commons

La escalada de ataques con drones de largo alcance desde territorio etíope debilita la red eléctrica de Sudán y crispa las relaciones diplomáticas. Este enfrentamiento fronterizo reactiva la histórica pugna por el caudal del río Nilo y altera los riesgos geopolíticos para las empresas con intereses en la región.

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Sudán ha denunciado formalmente ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana que el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) está utilizando territorio etíope para lanzar ataques aéreos no tripulados. Según un informe del Ministerio de Asuntos Exteriores sudanés y su inteligencia militar, se han registrado 70 asaltos individuales con un total de 187 drones de ataque unidireccionales —vehículos aéreos no tripulados diseñados para estrellarse contra su objetivo y estallar, conocidos popularmente como 'drones kamikaze'— lanzados desde Etiopía entre los meses de febrero y octubre. La intensidad de estas operaciones va en aumento: solo en octubre se registraron 28 ataques ejecutados por 97 drones. Estos bombardeos han destruido infraestructuras civiles estratégicas en las zonas bajo control de las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF), dejando fuera de servicio a más del 90 % de las centrales eléctricas en las ciudades del país.

El origen de la desconfianza: guerra civil y fronteras calientes

La guerra civil en Sudán estalló en abril de 2023, enfrentando al ejército regular (SAF), liderado por el general de facto Abdel Fattah al-Burhan, contra las fuerzas paramilitares de las RSF. Desde entonces, el conflicto ha devastado el tejido social y económico del país, provocando el desplazamiento de 13 millones de personas y dejando a miles de ciudadanos en riesgo extremo de hambruna. Sin embargo, la dimensión de este conflicto ha dejado de ser meramente interna. La relación fronteriza entre Sudán y Etiopía arrastra años de tensiones. El gobierno sudanés acusa a Etiopía de dar soporte operativo y logístico a las RSF, permitiéndoles operar desde bases militares específicas. El Consejo de Soberanía Transicional de Sudán ha identificado tres puntos de lanzamiento clave en territorio etíope: el aeropuerto de Asosa en el oeste del país, la zona fronteriza de Kurmuk-Gizen y la base aérea de Bahir Dar en la región de Amhara.

Entre el 15 de febrero y el 27 de octubre, estos ataques con drones mataron a 176 soldados sudenses y 484 civiles. Entre los episodios de mayor gravedad destaca el ataque del 3 de octubre contra familias desplazadas en Wad el-Mahi, cerca de la frontera etíope, donde fallecieron 26 de las mujeres y 4 niños, así como el bombardeo en Nyala (en la región de Darfur) el 26 de octubre, que dejó al menos 21 fallecidos y 40 heridos. Por su parte, el gobierno de Adís Abeba niega categóricamente estas acusaciones. En respuesta, Etiopía acusa a Jartum de estar financiando y apoyando a los rebeldes vinculados al Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF), un grupo que protagonizó una cruenta guerra civil contra el gobierno central etíope.

El mecanismo geopolítico: agua, energía y alianzas

Para entender por qué un conflicto de drones en la frontera de dos países africanos puede amenazar la estabilidad de una región entera, es necesario analizar el mecanismo geopolítico que conecta la seguridad militar, las alianzas estratégicas y los recursos naturales de la zona.

El primer elemento de este engranaje es la tecnología militar. Los drones utilizados por las RSF no son equipos comerciales modificados de corto alcance. Se trata de aeronaves de largo alcance y alta capacidad destructiva, capaces de penetrar profundamente en el espacio aéreo sudanés. La adquisición de esta tecnología requiere canales de financiación y logística exterior sofisticados, lo que internacionaliza de facto el conflicto.

El segundo engranaje es el agua. Etiopía construyó la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD) en el cauce del Nilo Azul. Para Etiopía, esta infraestructura representa el motor de su desarrollo industrial y de su soberanía energética. Sin embargo, para los países situados río abajo, el agua es una cuestión de supervivencia nacional. Egipto depende casi por completo del Nilo para el consumo de su población y su agricultura, y Sudán comparte este temor a que Etiopía controle unilateralmente el caudal del río. Esta vulnerabilidad común ha propiciado un acercamiento estratégico y militar muy estrecho entre el gobierno de Sudán y el de Egipto.

Etiopía percibe esta alianza entre Jartum y El Cairo como una amenaza directa a su seguridad y a la viabilidad de la presa GERD. Al presuntamente permitir o tolerar las operaciones de las RSF, Etiopía encuentra un mecanismo de presión indirecto para debilitar la posición de Sudán, forzándole a desviar recursos hacia su propia supervivencia interna en lugar de coordinar acciones hostiles contra la presa junto a Egipto.

Por último, el mecanismo de disuasión mutua funciona mediante el riesgo de colapso fronterizo. Si Sudán decide contraatacar apoyando militarmente a los rebeldes de Tigray en Etiopía, se arriesga a desatar una oleada masiva de refugiados que cruzaría de vuelta a las provincias fronterizas sudanesas, las cuales ya se encuentran desbordadas por la crisis humanitaria y económica de la guerra contra las RSF.

Los datos clave

  • 70 ataques documentados: Ejecutados con 187 drones de ataque unidireccionales desde territorio etíope entre febrero y octubre.
  • Escalada en octubre: Se registraron 28 ataques con 97 drones en un solo mes.
  • Pérdidas humanas: 176 soldados de las SAF y 484 civiles fallecidos en ataques con drones entre el 15 de febrero y el 27 de octubre.
  • Infraestructura destruida: Más del 90 % de las centrales eléctricas de las ciudades sudanesas bajo control del ejército regular han quedado inutilizadas por los bombardeos.
  • Bases de lanzamiento identificadas: El aeropuerto de Asosa, la zona de Kurmuk-Gizen y la base aérea de Bahir Dar.
  • Crisis humanitaria: 13 millones de desplazados internos en Sudán a causa de la guerra civil iniciada en abril de 2023.

Qué significa para alguien con dinero invertido o con una empresa

Para un inversor particular, el conflicto en el Cuerno de África puede parecer lejano, pero tiene repercusiones directas en las carteras globales a través de tres vías principales.

En primer lugar, la estabilidad de los mercados fronterizos y emergentes africanos. La inestabilidad en Sudán y Etiopía frena por completo el desarrollo de infraestructuras energéticas y comerciales en la región, afectando a fondos soberanos y corporaciones internacionales con exposición a la agricultura, la minería y la energía en África oriental. La paralización del suministro eléctrico en Sudán (con ese 90 % de plantas fuera de servicio) destruye cualquier atisbo de actividad industrial interna.

En segundo lugar, el riesgo soberano de los países vecinos. Egipto, que cotiza en múltiples índices de mercados emergentes, se ve directamente afectado por la seguridad de la cuenca del Nilo. Cualquier interrupción en el flujo de agua o un aumento de la tensión militar con Etiopía eleva la prima de riesgo egipcia, encarece su financiación y debilita su divisa, lo que repercute en los fondos cotizados (ETFs, que son fondos de inversión negociados en bolsa de forma idéntica a las acciones ordinarias) y fondos de inversión posicionados en el norte de África.

En tercer lugar, el sector logístico y de materias primas. El Cuerno de África bordea el mar Rojo, una de las rutas comerciales más transitadas del mundo. La propagación de un conflicto abierto entre Sudán y Etiopía podría añadir volatilidad a una región ya tensionada, incrementando los costes de los seguros marítimos y el transporte de mercancías.

Qué puede pasar ahora

El desarrollo de esta crisis depende de cómo gestionen los líderes de ambos países los incentivos y los riesgos. Se plantean tres escenarios principales:

  • Guerra abierta y regionalización del conflicto: Es el escenario más extremo. Voces dentro del ejército sudanés y sus fuerzas aliadas exigen declarar formalmente la guerra a Etiopía. Si Jartum decide responder militarmente armando de forma masiva a las guerrillas de Tigray para desestabilizar a Etiopía, la guerra civil sudanesa mutaría en un conflicto regional directo entre dos estados soberanos, con la probable intervención de Egipto. Este escenario colapsaría la economía de la región y provocaría una crisis humanitaria sin precedentes en el este de África.
  • Disuasión y contención diplomática: Es el escenario considerado más probable por analistas de resolución de conflictos como Badr Hassan Al-Shafei. En este escenario, el miedo a las consecuencias mutuas frena la escalada. Sudán evita abrir un segundo frente de batalla para no desgastar a su ya exhausto ejército, que combate en el sureste contra las RSF, y para evitar nuevas oleadas de refugiados. Etiopía, a su vez, modera la actividad de las RSF en su territorio para evitar que Sudán arme al TPLF. La tensión se mantiene elevada pero contenida en los canales diplomáticos de la ONU y de la Unión Africana.
  • Guerra de desgaste asimétrica: Las RSF continúan aumentando la frecuencia de sus ataques con drones desde Etiopía, mermando la infraestructura crítica sudanesa. Sudán responde con protestas internacionales y escaramuzas fronterizas limitadas, pero sin declarar la guerra de forma abierta. Esto debilita progresivamente la posición de las SAF y consolida el poder de las RSF en las zonas clave de Sudán, prolongando la inestabilidad económica y civil a largo plazo.

Lo que falta por saber

La evolución del conflicto en las próximas semanas dependerá del posicionamiento oficial de la diplomacia internacional. La próxima sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aclarará si se aplican sanciones o medidas de control de fronteras eficaces para frenar el flujo de drones de ataque de largo alcance en la zona. Asimismo, queda por ver si el gobierno de Adís Abeba permitirá una inspección internacional de las tres bases señaladas por la inteligencia militar sudanesa para desmentir o confirmar el uso de su territorio por parte de las fuerzas paramilitares de las RSF.

De dónde sale esto

  1. Sudan accuses Ethiopia of allowing RSF drone launches from its territoryfrance24-en
  2. Deadly RSF drone attacks reveal deep divisions between Sudan and Ethiopiaaljazeera-todo

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