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Core Scientific abandona la minería de Bitcoin para centrarse en la IA

El gigante de las criptomonedas se convertirá en un proveedor exclusivo de centros de datos en 2027 debido a la baja rentabilidad del sector.

8 de noviembre de 2026 8 min de lectura 2 fuentes #criptomonedas#bitcoin#inteligencia artificial#mineria

Foto: A.Savin · CC BY-SA 3.0 · via Wikimedia Commons

La empresa Core Scientific ha anunciado que dejará por completo la minería de Bitcoin antes de que termine el año. La compañía busca transformarse en un proveedor puro de centros de datos para inteligencia artificial, un sector con ingresos al alza.

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El abandono definitivo de la minería de Bitcoin

La empresa Core Scientific, que llegó a ser uno de los mayores gigantes de la minería de Bitcoin, ha anunciado su plan de abandonar por completo esta actividad antes de que termine el año. La decisión marca un cambio de rumbo absoluto para la compañía, que busca transformarse a partir de 2027 en un proveedor exclusivo de centros de datos para inteligencia artificial. El negocio de la minería de criptomonedas ha dejado de ser la prioridad de la firma, hasta el punto de que actualmente solo representa el 7,5% de sus ingresos trimestrales. Esta reestructuración coincide con una tendencia más amplia en el sector, donde otras empresas como IREN también planean su salida total para finales de año tras registrar una caída del 58% en sus ingresos por minería de Bitcoin, mientras que su facturación en la nube de inteligencia artificial aumentó un 182% en el último trimestre, alcanzando los 200 millones de dólares.

De la burbuja cripto a la fiebre de la inteligencia artificial

Para comprender este giro radical, es necesario analizar la evolución reciente de las infraestructuras digitales. Durante los años de fuerte subida de las criptomonedas, decenas de empresas construyeron enormes naves industriales en zonas rurales con acceso a energía barata. Estas instalaciones se diseñaron con un único propósito: albergar miles de ordenadores dedicados a resolver complejos problemas matemáticos para validar transacciones de Bitcoin a cambio de una recompensa en forma de nuevas monedas.

Sin embargo, el negocio de la minería es cíclico y altamente competitivo. Cada pocos años se produce un evento técnico que reduce a la mitad la recompensa que reciben los mineros por su trabajo, lo que reduce drásticamente los márgenes de beneficio si el precio de la criptomoneda no compensa la pérdida. Al mismo tiempo, la dificultad del minado no ha dejado de crecer, exigiendo máquinas más potentes y un consumo de electricidad cada vez mayor.

A finales de ese periodo de presión sobre los márgenes, irrumpió en el mercado la tecnología de la inteligencia artificial generativa. Los modelos de lenguaje modernos necesitan una capacidad de cálculo colosal tanto para entrenarse como para responder a los usuarios en tiempo real. Las grandes empresas tecnológicas se encontraron de pronto con un cuello de botella físico: no tenían suficientes centros de datos ni la potencia eléctrica necesaria para alimentar sus nuevos sistemas de inteligencia artificial. Es en ese momento cuando los mineros de Bitcoin se dieron cuenta de que el verdadero valor de sus empresas no estaba en los Bitcoins que producían, sino en los enchufes que controlaban.

El mecanismo físico: ¿por qué sirve un minero para la IA?

La reconversión de una instalación de minería de Bitcoin en un centro de datos para inteligencia artificial no consiste simplemente en cambiar un cable. El proceso requiere una transformación técnica profunda que conviene entender en detalle.

En primer lugar, los chips utilizados son completamente distintos. La minería de Bitcoin utiliza circuitos integrados de aplicación específica, conocidos por la sigla ASIC. Estos procesadores están diseñados desde su fabricación para realizar una única función matemática muy concreta. No sirven para procesar texto, ni para generar imágenes, ni para ninguna otra tarea informática. Cuando un ASIC deja de ser rentable para minar Bitcoin, su único destino es el desguace o el reciclaje de componentes.

Por el contrario, la inteligencia artificial se apoya en unidades de procesamiento gráfico, o GPU, un chip diseñado originalmente para videojuegos pero óptimo para el cálculo paralelo que requiere la inteligencia artificial. Estos chips son extremadamente flexibles y capaces de realizar millones de operaciones simultáneas. Las grandes empresas tecnológicas necesitan miles de estas GPU conectadas entre sí para hacer funcionar sus modelos de inteligencia artificial.

Lo que buscan las empresas de tecnología en las instalaciones de los antiguos mineros de Bitcoin no son sus ordenadores, sino su infraestructura de soporte. Existen tres elementos fundamentales que hacen atractivas estas naves industriales:

El primero es la acometida eléctrica. Conseguir la aprobación del operador de la red eléctrica nacional para disponer de una gran cantidad de megavatios de potencia en una sola ubicación puede tardar varios años. Los mineros de Bitcoin ya tienen esos contratos firmados y las subestaciones eléctricas construidas.

El segundo es el sistema de refrigeración. Tanto los chips de minería como los servidores de inteligencia artificial generan una cantidad extrema de calor. Las naves industriales ya cuentan con grandes sistemas de ventilación o sistemas de refrigeración líquida industrial, que utilizan agua u otros fluidos para mantener las temperaturas bajo control.

El tercero es el espacio físico y la seguridad. Son grandes recintos cerrados, a menudo con acceso directo a redes de fibra óptica de alta velocidad y sistemas de seguridad física para proteger equipos muy costosos.

Sin embargo, para dar servicio a las grandes tecnológicas, las instalaciones de minería deben sufrir una reforma severa. La minería de Bitcoin tolera cortes intermitentes de luz; si la red eléctrica falla unos minutos, el minero simplemente deja de producir temporalmente y no pasa nada grave. En cambio, los servidores de inteligencia artificial exigen un suministro eléctrico ininterrumpido y sistemas de redundancia extrema, como generadores de reserva industriales y baterías de gran tamaño. Una interrupción de un segundo en un entrenamiento de inteligencia artificial puede arruinar semanas de trabajo de computación y costar millones de dólares.

Datos clave del cambio sectorial

La transformación del sector se refleja en varias cifras muy concretas que muestran el trasvase de un negocio a otro:

  • Reducción de la dependencia cripto: El negocio de la minería de Bitcoin representa actualmente tan solo el 7,5% de la facturación trimestral de Core Scientific, lo que facilita su transición completa.
  • Fecha de salida definitiva: Core Scientific completará su salida del negocio de minado de criptomonedas antes de que termine el año para operar como un proveedor exclusivo de centros de datos en 2027.
  • Desplome en la minería: La compañía IREN ha registrado una caída del 58% en sus ingresos trimestrales procedentes de la minería de Bitcoin, acelerando su plan de salida total.
  • Crecimiento exponencial en la nube: Los ingresos de IREN en su división de servicios de nube para inteligencia artificial aumentaron un 182% en el último trimestre.
  • Facturación alternativa: Ese incremento del negocio de inteligencia artificial de IREN supuso unos ingresos de 200 millones de dólares en el trimestre analizado.

Qué significa para los inversores particulares

Este movimiento tiene implicaciones directas para los inversores particulares que tienen acciones de empresas mineras en su cartera o que buscan exposición al sector tecnológico.

Tradicionalmente, las acciones de los mineros de Bitcoin se utilizaban en las carteras de inversión como una forma indirecta y apalancada de apostar por el precio de la criptomoneda. Si el precio del Bitcoin subía, las acciones de estas empresas solían subir con más fuerza debido a que sus costes operativos eran fijos pero sus ingresos potenciales se multiplicaban. Al convertirse en proveedores de centros de datos para inteligencia artificial, el perfil de riesgo de estas empresas cambia por completo.

A partir de ahora, sus ingresos ya no dependerán de la cotización diaria de una criptomoneda en el mercado libre, sino de contratos de alquiler a largo plazo firmados con grandes corporaciones tecnológicas. El modelo de negocio se asemeja mucho más al de una empresa de infraestructuras o de alquiler de activos inmobiliarios industriales. El inversor debe entender que la volatilidad extrema y el potencial de ganancias rápidas de estas acciones disminuirán, a cambio de una mayor estabilidad y unos flujos de caja mucho más predecibles.

Escenarios posibles para el futuro del sector

Para los próximos años, se plantean varios escenarios sobre cómo se desarrollará esta transformación industrial:

En un primer escenario de consolidación rápida, las grandes empresas tecnológicas absorben la totalidad de la capacidad eléctrica de los antiguos mineros. Las empresas que logren adaptar sus instalaciones con rapidez firmarán contratos de alquiler plurianuales muy lucrativos, lo que saneará sus balances y las convertirá en empresas estables que pagan dividendos a sus accionistas.

En un segundo escenario de saturación o barrera financiera, el coste de adaptar las naves industriales resulta demasiado elevado para los mineros de menor tamaño. La instalación de sistemas de seguridad avanzada, generadores redundantes y la compra de las costosas unidades de procesamiento gráfico para inteligencia artificial requiere una inversión de capital inicial que no todas las empresas pueden asumir. Esto podría provocar una división clara en el sector entre unas pocas empresas grandes que completan la transición con éxito y otras más pequeñas que se quedan sin negocio de minería y sin capacidad para entrar en el de la inteligencia artificial.

Lo que falta por saber

El éxito de esta transición masiva dependerá de varios factores que todavía no se han definido. El más importante es el ritmo de suministro de los componentes de hardware necesarios para la inteligencia artificial. Existe una escasez global de microprocesadores avanzados para centros de datos, y las listas de espera para recibirlos son de varios meses o incluso años. Las empresas reconvertidas necesitan que los fabricantes les entreguen estos equipos a tiempo para cumplir sus planes de negocio para 2027.

Asimismo, falta por ver cómo responderán los reguladores locales ante el elevado consumo de electricidad de estas nuevas instalaciones de inteligencia artificial. A diferencia de la minería de Bitcoin, que en ocasiones se puede trasladar a otras regiones con facilidad, los centros de datos de inteligencia artificial necesitan estar físicamente más cerca de los nudos de comunicaciones urbanos, lo que puede provocar tensiones con la planificación de la red eléctrica de los distintos países.

De dónde sale esto

  1. IREN’s bitcoin mining revenue drops 58% as firm plans full exit by year-endtheblock
  2. Core Scientific to quit Bitcoin mining by year-end as AI business surgescointelegraph

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