Australia eleva los tipos de interés a su nivel máximo desde 2008
El banco central aplica la quinta subida del año para embridar la inflación
Foto: King of Hearts · CC BY-SA 4.0 · via Wikimedia Commons
La autoridad monetaria de Australia ha subido los tipos de interés por quinta vez este año, situando el precio del dinero en niveles que no se veían desde la crisis de 2008. La medida responde a una inflación que continúa por encima de su objetivo oficial y encarece el crédito para ralentizar el consumo.
Gratis, en esta webCalcula cuántas acciones caben en tu riesgoEl precio del dinero alcanza máximos desde la crisis de 2008
Australia ha tomado una decisión de gran calado para su economía al elevar los tipos de interés —el coste oficial del dinero que fija el banco central para regular la actividad— a su nivel más alto desde la crisis financiera de 2008. Se trata de la quinta subida del precio del dinero que aprueba el banco central del país en lo que va de año. La medida busca contener la inflación —el aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios—, que continúa firmemente asentada por encima del rango objetivo establecido por la propia institución bancaria. Al encarecer el acceso al crédito, las autoridades monetarias pretenden enfriar la demanda interna para obligar a una moderación general en los precios de consumo.
El fin de la era del dinero barato
Para situar esta decisión en perspectiva, es necesario remontarse a la crisis financiera internacional que estalló en 2008. En aquel momento de pánico financiero, los principales bancos centrales del mundo redujeron de forma drástica los tipos de interés a niveles cercanos al cero por ciento. El objetivo de aquella medida excepcional era evitar un colapso del sistema bancario global y estimular la concesión de crédito para reactivar una economía que se encontraba completamente paralizada. Australia, muy apoyada en la exportación de materias primas a los mercados asiáticos, logró sortear aquella tormenta económica con más solvencia que Europa o Estados Unidos, pero aún así adoptó la receta del dinero barato durante un periodo muy prolongado.
La situación dio un vuelco total tras la crisis sanitaria global y las posteriores tensiones en las cadenas de suministro internacionales. El encarecimiento de la energía y de las materias primas desató una ola de inflación que obligó a los bancos centrales a cambiar de rumbo de forma radical. Lo que durante mucho tiempo fue una política de estímulo constante y liquidez abundante en los mercados se ha convertido ahora en una fase de contracción monetaria. Esta quinta subida de tipos en Australia es la confirmación de que el periodo de dinero barato ha terminado de forma definitiva y de que la prioridad absoluta de la autoridad monetaria es embridar la subida de los precios, asumiendo si es necesario el coste de frenar la actividad económica del país.
Así funciona el freno de mano del banco central
El mecanismo por el cual una subida de tipos de interés consigue frenar la escalada de precios es directo, aunque su impacto tarda bastantes meses en trasladarse por completo a la economía real. Cuando el banco central incrementa el tipo de interés de referencia, encarece el coste al que presta dinero a los bancos comerciales. Estos bancos, para mantener intactos sus márgenes de beneficio, trasladan de inmediato ese sobrecoste a las líneas de crédito, préstamos personales e hipotecas que ofrecen a sus clientes, tanto particulares como empresas.
Esta subida del coste del crédito genera efectos simultáneos que deprimen la demanda general de bienes y servicios. Por una parte, los hogares que ya tienen contratada una hipoteca a tipo de interés variable —un préstamo cuyo interés oscila según las variaciones de los mercados financieros— ven cómo sus cuotas mensuales aumentan de forma inmediata. Al tener que destinar una porción mayor de sus ingresos mensuales a pagar la deuda de su vivienda habitual, disponen de menos dinero líquido para consumir en comercios, restauración, ocio o contratación de servicios. Por otra parte, las familias que pensaban financiar compras importantes deciden posponer sus decisiones ante el elevado coste de los intereses que tendrían que pagar por el dinero prestado.
Las empresas reaccionan de una manera muy similar ante este escenario de encarecimiento del dinero. Con tipos de interés elevados, el coste de financiar nuevos proyectos de inversión, adquirir maquinaria o ampliar las instalaciones de producción se encarece sensiblemente. La rentabilidad exigida a cualquier plan de negocio debe ser más alta para poder compensar los intereses de la deuda bancaria, lo que lleva a muchas compañías a congelar sus proyectos de expansión y sus planes de contratación de nuevo personal.
Al contraerse la demanda de esta manera, las empresas experimentan una reducción en sus ventas habituales. Ante la dificultad de dar salida a sus productos en un mercado con menos compradores dispuestos a gastar dinero, los comercios y productores se ven forzados a moderar sus márgenes comerciales y a frenar la subida de los precios para intentar mantener su volumen de negocio y no perder clientes. De este modo, enfriando la economía de forma deliberada, el banco central busca devolver la inflación a su senda de estabilidad.
Los datos clave de la decisión
- Nivel máximo: El precio del dinero en Australia se sitúa en su cota más elevada desde la crisis financiera internacional de 2008.
- Quinto incremento del año: La última subida representa el quinto endurecimiento de la política monetaria aprobado por el banco central en lo que va de año.
- Desviación del objetivo: La medida responde de forma directa a una inflación que se mantiene persistentemente por encima del objetivo fijado por la autoridad bancaria.
Qué significa para tu cartera y tus proyectos
Para un inversor particular, esta subida de tipos altera el atractivo relativo de los diferentes activos financieros en los que puede colocar sus ahorros.
En el mercado de renta fija —los títulos de deuda emitidos por empresas o administraciones públicas que se comprometen a pagar un interés establecido de antemano—, las subidas de tipos provocan una caída del valor de los bonos que ya estaban en circulación. Esto se debe a que las nuevas emisiones de deuda saldrán al mercado ofreciendo un interés más alto, lo que resta atractivo a los bonos antiguos que pagan cupones inferiores a los nuevos. Sin embargo, para aquellos inversores que conservan liquidez y buscan construir una cartera de deuda desde cero, estos niveles de tipos de interés permiten acceder a rentabilidades que no se registraban desde la crisis de 2008.
En cuanto a la renta variable —las acciones de empresas cotizadas en bolsa cuyo precio fluctúa libremente y cuya rentabilidad no está asegurada de ninguna manera—, el impacto de los tipos altos suele ser perjudicial para las compañías que acumulan una deuda elevada. El coste de refinanciar sus vencimientos de deuda se incrementa de forma notable, reduciendo directamente su beneficio neto disponible para repartir en dividendos entre los accionistas. Por el contrario, las entidades financieras suelen verse favorecidas a corto plazo por el aumento de sus márgenes de intermediación, que es la diferencia entre el interés que cobran por los préstamos concedidos y el que pagan a los ahorradores por custodiar sus depósitos.
Para el propietario de una empresa o un negocio particular, este escenario exige un control riguroso de la tesorería. La financiación externa es ahora un recurso escaso y costoso, lo que suele traducirse en la necesidad de dar prioridad absoluta a la generación interna de caja y limitar aquellos proyectos que dependan en exceso del endeudamiento bancario.
Escenarios de futuro: la senda que se abre ahora
La evolución de la economía en los próximos trimestres vendrá definida por la efectividad de las subidas de tipos ya acumuladas. Se perfilan los siguientes escenarios para la economía:
- Aterrizaje suave: Este es el escenario más favorable buscado por las autoridades monetarias. Consiste en que la suma de las cinco subidas de tipos aplicadas en lo que va de año logre enfriar el consumo doméstico lo justo para devolver la inflación a su rango objetivo, pero sin llegar a provocar un aumento destructivo del desempleo ni contraer de forma severa la actividad productiva. En este caso, el banco central podría estabilizar los tipos e incluso iniciar bajadas paulatinas una vez consolidada la estabilidad de los precios.
- Recesión técnica: Se produce si la inflación se muestra resistente debido a factores externos que escapan al control directo del tipo de interés, como los precios internacionales de la energía o los cuellos de botella en el comercio global. Ante una inflación que se niega a ceder, el banco central se vería obligado a mantener los tipos en su nivel máximo desde la crisis de 2008 o a subirlos aún más, provocando una contracción severa de la actividad que arrastre al país a una recesión técnica, caracterizada por la caída continuada de la actividad económica generalizada.
- Inestabilidad del mercado de crédito: Un nivel de tipos de interés que no se veía desde la crisis de 2008 presiona al límite la solvencia de las familias endeudadas con hipotecas variables y el balance de las empresas más expuestas a la deuda comercial. Si los impagos comienzan a repuntar, el sistema financiero podría sufrir tensiones de liquidez, obligando al banco central a interrumpir sus subidas e incluso a recortar tipos de urgencia para evitar problemas mayores de estabilidad financiera, a pesar de que la inflación aún no esté completamente controlada.
Lo que falta por saber
En los próximos meses, los inversores deberán vigilar estrechamente los datos de precios de consumo que publique el organismo de estadística del país. Estas cifras determinarán si las cinco subidas acumuladas este año han comenzado a surtir efecto sobre el gasto de los consumidores o si, por el contrario, la tenacidad de la inflación obligará al banco central a aplicar nuevos incrementos en sus próximas reuniones.
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